Pocos productos generan posiciones tan encontradas como el vapeador. Para unos es una herramienta de reducción de daños; para otros, una puerta de entrada a la nicotina. Dejar de fumar es difícil: casi la mitad de los fumadores que lo intentan sin apoyo no aguanta una semana sin fumar y menos de 5 % sigue sin fumar al cabo de un año, según los datos que cita una cobertura de Euronews. Esa dificultad explica el interés por cualquier método que mejore las cifras.
La evidencia más citada es la de Cochrane, una organización que sintetiza ensayos clínicos. Su revisión, publicada en enero de 2024, incluyó estudios hasta el 1 de julio de 2023: 88 estudios con 27.235 fumadores, de los cuales 47 eran ensayos aleatorizados. Concluyó que los cigarrillos electrónicos con nicotina ayudan a más personas a dejar de fumar durante al menos seis meses que los parches o chicles. Pero la propia revisión pone un techo: en general, no más de 10 de cada 100 fumadores logran dejarlo entre 6 y 12 meses con cigarrillos electrónicos.
Una actualización recogida por Euronews en agosto de 2026 va en la misma dirección. Según esa nota, la revisión de Cochrane, con Jamie Hartmann-Boyce como autora principal, analizó 80 estudios con 29.861 adultos fumadores y estimó un aumento de las tasas de abandono de alrededor de 60 % frente a la terapia sustitutiva de nicotina. Como ejemplo, de cada 100 personas, unas 6 dejarían de fumar con terapia sustitutiva y unas 10 con cigarrillos electrónicos con nicotina. Los autores expresan confianza alta en la conclusión. El número de estudios no coincide con el de la versión de 2024 (88 frente a 80), y las fuentes consultadas no explican la diferencia, que probablemente se debe a criterios de inclusión o a versiones distintas de la revisión.
En cuanto a la seguridad, la revisión de 2024 indica que los efectos adversos son probablemente similares a los de la terapia de reemplazo de nicotina: irritación de garganta o boca, dolor de cabeza, tos y mareo. No se detectaron efectos adversos graves. Pero el seguimiento más largo fue de dos años y pocos estudios evaluaron daños graves, de modo que la ausencia de hallazgos no equivale a una garantía a largo plazo.
El segundo gran matiz es qué producto se evaluó. Según Euronews, los dispositivos de la revisión procedían de ensayos controlados y estaban regulados, lo que puede no reflejar los que se usan en la vida cotidiana. Los daños más citados proceden sobre todo de vapeadores no regulados, que pueden contener sustancias perjudiciales o psicoactivas, como el THC, y hacen falta más datos sobre los dispositivos nuevos. Además, las revisiones se centran en fumadores adultos que intentan dejar el tabaco; según los textos consultados, no responden a la pregunta de qué ocurre con el vapeo entre quienes no fuman.
El balance es intermedio. Para un adulto fumador que ya intentó otros métodos, la evidencia sugiere que el cigarrillo electrónico con nicotina puede ser más eficaz que parches o chicles. Pero eso no lo convierte en un producto inocuo ni en un método infalible: con las cifras de la revisión, la gran mayoría de los usuarios, unos 90 de cada 100, no deja de fumar. La mejor lectura es la de una herramienta con beneficios acotados y datos de largo plazo todavía pendientes.
**Fuentes:** Cochrane España (cigarrillos electrónicos para dejar de fumar, revisión de enero de 2024); Euronews en español (Los cigarrillos electrónicos ayudan a dejar de fumar más que los parches y chicles, 26 de agosto de 2026).

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