Durante la Segunda Guerra Mundial, los aviones aliados que regresaban de sus misiones se revisaban para ver dónde habían recibido impactos. Según una nota de Xataka, la propuesta inicial era blindar las zonas más dañadas: alas, controles de dirección y la parte central del fuselaje. El matemático Abraham Wald, que trabajaba en el Statistical Research Group, una unidad aliada que analizaba problemas operativos, le dio la vuelta al razonamiento: los motores casi no tenían impactos en los aviones que volvían, lo que sugería que los aparatos alcanzados ahí no regresaban. Había que reforzar las zonas con menos daño visible.
La lección general es que una muestra puede estar filtrada sin que lo notemos. Un artículo de La Nación de 2015 define el sesgo del superviviente como el error de sacar conclusiones mirando solo los casos visibles, los que sobrevivieron o tuvieron éxito, e ignorando los intentos fallidos que no se ven. En el caso de los aviones, los datos eran reales, pero describían a quienes habían sobrevivido, no al conjunto de los que volaron.
El sesgo aparece en muchos terrenos. El mismo texto menciona los libros de autoayuda y las biografías de éxito, que cuentan solo historias de triunfadores; las biografías de figuras como Steve Jobs o Bill Gates pueden llevar a creer que bastaría con abandonar la universidad para triunfar, cuando el éxito también depende de la suerte. Según el artículo, algo similar ocurre con las pseudociencias, que recuerdan los aciertos y olvidan los fallos. Quien quiera extender la lógica a las startups o a las inversiones puede hacerlo por analogía, aunque eso no lo afirman las fuentes consultadas.
Otro ejemplo que recoge Xataka es el llamado síndrome del rascacielos en gatos. Según la nota, un estudio de 1987 concluyó que los gatos que caían desde más de seis pisos sufrían menos lesiones. Una explicación posterior lo atribuye al sesgo de supervivencia: los gatos que morían en el acto no llegaban al veterinario, así que no aparecían en los datos. Como la nota no ofrece cifras, no se puede evaluar el tamaño del efecto, pero el razonamiento ilustra bien el mecanismo: quien llega a ser medido ya pasó un filtro.
Conviene también separar la historia de la leyenda. Xataka señala que el diagrama de un avión con puntos rojos, que suele atribuirse a Wald, lo creó Cameron Moll para ilustrar el relato en una conferencia, y que Wikipedia acabó acreditándolo así tras elaborar su propia versión. La nota enlaza el informe original de Wald y destaca su papel en los inicios de la investigación de operaciones, pero no reproduce sus datos, de modo que quien lee no puede verificar los cálculos a partir del texto. Wald murió en 1950 en un accidente aéreo, junto con su esposa.
En conclusión, el sesgo de supervivencia es una advertencia metodológica antes que una ley. Las dos fuentes son divulgativas, y la de Xataka admite que "sesgo de supervivencia" es una formulación simplificada de la historia de los aviones. La pregunta práctica sirve para cualquier dato: ¿qué casos no llegaron a mi muestra y por qué? La Nación propone contar tanto aciertos como fracasos y desconfiar de narrativas que solo muestran ganadores. Esa precaución no elimina el sesgo, pero hace más probable detectarlo.
**Fuentes:** Xataka (Aviones caídos, agujeros de bala y un gráfico equivocado: cómo aprendimos a escapar del sesgo del superviviente, marzo de 2024); La Nación, Costa Rica (El extraño sesgo de los supervivientes, noviembre de 2015).
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