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jueves, 5 de noviembre de 2026

El efecto de verdad ilusoria: por qué creemos lo que oímos muchas veces



"Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad." La frase suele atribuirse, sin pruebas, al propagandista nazi Joseph Goebbels, lo que ya es una pequeña ironía: la atribución se ha repetido tanto que muchos la dan por cierta. Pero el fenómeno que describe es real y está documentado desde hace casi medio siglo. La psicología lo llama "efecto de verdad ilusoria": tendemos a juzgar como más verdadera una afirmación por el simple hecho de haberla escuchado antes.


El primer estudio sistemático lo publicaron en 1977 Lynn Hasher, David Goldstein y Thomas Toppino, de la Universidad Temple. Presentaron a un grupo de estudiantes decenas de afirmaciones plausibles, algunas verdaderas y otras falsas, en tres sesiones separadas por dos semanas. Algunas frases se repetían de una sesión a otra. Los participantes calificaron las repetidas como más verdaderas que las nuevas, con independencia de si lo eran o no.


La explicación más aceptada tiene que ver con la "fluidez de procesamiento". Lo que ya hemos visto nos resulta más fácil de leer, entender y recordar, y el cerebro interpreta esa facilidad como una señal de verdad. Es un atajo que en general funciona bien: la mayor parte de lo que escuchamos repetidamente en la vida cotidiana es cierto. El problema aparece cuando alguien repite deliberadamente algo falso.


Durante años se pensó que el conocimiento previo protegía contra este efecto. Un estudio de Lisa Fazio y sus colegas, publicado en 2015 en el Journal of Experimental Psychology: General, mostró lo contrario. Incluso cuando los participantes sabían la respuesta correcta, por ejemplo que el kilt es la falda típica de Escocia, la repetición de una afirmación falsa ("el sari es la falda típica de Escocia") aumentaba la probabilidad de que la consideraran verdadera. Los investigadores bautizaron el fenómeno como "ilusión del conocimiento": tener la información correcta en la memoria no garantiza usarla.


El efecto tiene implicaciones directas para la era de las redes sociales. En 2018, Gordon Pennycook, Tyrone Cannon y David Rand demostraron que una sola exposición previa a titulares de noticias falsas aumentaba su credibilidad percibida días después, incluso cuando los titulares llevaban una etiqueta de advertencia de los verificadores. La repetición, además, no necesita venir de la misma fuente: basta con encontrar la misma idea en distintos lugares para que parezca confirmada.


Esto plantea un dilema para periodistas y verificadores: desmentir un bulo implica repetirlo. Durante un tiempo se temió un "efecto rebote" por el cual las correcciones reforzarían el error, pero investigaciones posteriores, como las de Brendan Nyhan y Thomas Wood, encontraron que ese efecto es raro. La recomendación actual es presentar primero el dato verdadero, mencionar el falso una sola vez y explicar por qué es incorrecto, en lugar de amplificar el mito en el titular.


Conocer el efecto de verdad ilusoria no nos hace inmunes, pero ofrece una herramienta útil: desconfiar de la sensación de familiaridad. Cuando algo "suena cierto", vale la pena preguntarse si lo sabemos porque lo comprobamos o solo porque lo hemos oído muchas veces.


Fuentes: Hasher, Goldstein y Toppino, Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior (1977); Fazio et al., Journal of Experimental Psychology: General (2015); Pennycook, Cannon y Rand, Journal of Experimental Psychology: General (2018); Wood y Porter, Political Behavior (2019); Lewandowsky et al., The Debunking Handbook (2020). 

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